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Nacida para la danza

La nacida para la danza del título no es otra, que Eleanor Powell, abanderada del musical MGM. Esta fue su tercer película, con anterioridad había hecho “George White Scandals of 1935” y “Melodías de Broadway 1936” y la segunda en que trabajó a las órdenes de Roy Del Ruth.

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“Nacida para la danza” realizada en 1936, es un musical típico de la época, con sus lugares comunes pero también con sus grandes virtudes. La trama es tan manida como de costumbre, lo que no impide que dejemos de celebrar por ejemplo el buen humor de algunos de sus personajes: el de Jenny Saks (Una Merkel), la esposa que luego de cuatro años de separación se confunde de hombre al reencontrarse con su marido; el de “Gunny” Saks (Sid Silvers), ese marido bajito y desdichado en quien se ceba la adversidad; el del capitán del submarino (Raymond Walburn), hombre que vive en un permanente y excitado despiste, etc.

Eleanor Powell y James Stewart componen la pareja protagonista. Ella es una cantante y bailarina que llega a Nueva York con la intención de triunfar en el mundo del espectáculo y él, el marino que acaba consiguiendo para su amada la gran oportunidad de su vida, luego de verse involucrado en una operación propagandística que le hace vivir un breve y falsa aventura amorosa con “la estrella” a quien acaba sustituyendo la muchacha “nacida para la danza”.

El gran número musical del film, uno de los clásicos en su género, es el montado sobre el “Swingin’the Jinx Away” de Cole Porter, momento ciertamente espectacular, ambientado en la cubierta de un buque de guerra, con una batería de grandes cañones como telón de fondo, en el que Eleanor luce sus portentosas habilidades, evidenciando una vez más sus excepcionales dotes de bailarina, y de reina del “tap”. Sin duda un musical de antología.

Imagen: sondheimguide
Vía: Movieguía

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